
Para los que siempre han defendido (entre ellos, este humilde blog) que otro cine español no sólo es posible, sino necesario, Celda 211 es un soplo de aire fresco que justifica por sí sólo la adquisición de una entrada de cine. Y no es poco, porque realizar un thriller carcelario en España y hacerlo bajo las premisas de una película de género, con un estilo valiente y a la vez sincero con el espectador, tiene mucho mérito. Un mérito que le corresponde enteramente a su director, Daniel Monzón, que lleva ya algún tiempo atrayéndonos a la gran pantalla con propuestas atractivas ya sea en el género de la fantasía (El corazón del guerero, 2000) o de la ciencia ficción (La Caja Kovax, 2006). Algo tendrá que ver también que, para los guiones de sus películas, cuente con la colaboración de Jorge Guerricaecheverrría, un habitual en las películas de Alex de la Iglesia y de cuyas manos han salido guiones como Acción Mutante (1993), El día de la bestia (1995), La comunidad (2000) o Nos miran (2002). Es decir, cine de género, aunque sea made in spain.
Para Celda 211, Monzón y Guerricaecheverría adaptan la obra homónima de Francisco Pérez Gandull, para atraparnos en la pesadilla de un funcionario de prisiones que se ve envuelto en un motín de presos en su primer día de trabajo en la cárcel. Para sobrevivir, el funcionario se hará pasar por presidiario, y tendrá que alimentar ese engaño mientras espera que los de fuera le rescaten. En este conflicto se mueve (bien) la película en la primera parte del metraje, con tensión creciente, personajes y diálogos bien construidos y una efectista puesta en escena. En la segunda parte un giro bastante inesperado cargará las tintas de la película hacia el drama, provocando una perdida de ritmo pero incrementando la intensidad de la historia.
Este cambio de orientación es, quizás, lo mejor y lo peor de la película. Por un lado, eleva la calidad del film al no encorsetarse sólo con escenas de acción y obliga a los actores a un sobreesfuerzo que cumplen, por lo general, con creces. Por el otro, rompe con ese maravilloso suspense inicial para instalarse en lo melodramático, y deja sin sentido cualquier happy end (que es, en definitiva, lo que el espectador espera de un thriller). Los buenos dejan de ser buenos y los malos ya no son tan malos, y en esa dicotomía la película sólo produce insatisfacción.
A pesar de ello, Celda 211 es una película con muchos argumentos a su favor. Monzon dirige al espectador a un laberinto sin salida con el aplomo y la seguridad de un John McTiernan. Los actores están estupendos, empezando por el grandioso Luis Tosar, que interpreta al líder de los amotinados, y su dupla, Alberto Amman, el sufrido funcionario, que no desmerece en nada el trabajo de Tosar. De hecho, Amman acaba monopolizando el film en su recta final, en la que explota su faceta más dramática, mientras que Tosar parece más cómodo en la primera parte, más visual. Antonio Resines, en un papel sin duda controvertido, Carlos Bardém, Marta Etura y Vicente Romero, destacan también entre la multitud de personajes del film.
No es cine de Hollywood, pero es buen cine de género. Muchas veces tampoco hace falta más.



Me ha gustado mucho la crítica, y no sólo porque coincido en el 90 por ciento.
Fíjate que discrepo en una cosa: en el tal Alberto Amman, que me parece (junto a Carlos Bardem) el más flojo de todos. Blandito, con la clásica dicción penosa (no lo digo por las veces que se le escapa el acento) y sin chicha. Un tío muy del montón.
Tosar se merienda la pantalla, pero es que el tío ya había demostrado que es muy bueno.
Volviendo al inicio, chapeau para la crítica, socio.
Por: Pablo el Noviembre 9, 2009
a las 12:38 am