No hay que dejarse engañar. Detrás de este rancio título se encuentra la que probablemente sea una de las mejores comedias del año. Risas, risas y más risas de la mano de John Hamburg, guionista y director del film.

Te quiero, tío (I love you, man, 2009) es una comedia que trata la amistad desde el punto de vista masculino, lo cual ya es una novedad. Peter Klaven (Paul Rudd) es un brillante vendedor de casas que está a punto de casarse con el amor de su vida. sin embargo, durante la preparación de la boda se da cuenta que no tienen a ningún amigo que le pueda llevar al altar. Es entonces cuando se propone entrar en el estereotipado mundo de los colegas en busca de un compañero de juergas que pueda ser su padrino. Y en su búsqueda se encuentra con Sydney (Jason Segel), un solterón estancado en la inmadurez, cuya influencia le hará hacer peligrar su propia boda.
Con un argumento tan simple como mil veces visto con protagonistas femeninos, Hamburg realiza una brillante película llena de escenas divertidísimas en las que Paul Rudd está, literalmente, inmenso, y ofrece momentos memorables con el siempre divertido Segel. Rudd sabe reflejar, desde el lado del humor, el viaje iniciatico al mundo masculino de un personaje más acostumbrado a relacionarse con féminas: partidas de poker, borracheras, deportes, música… Ningún gag es más efectivo que el que reproduce la propia experiencia del espectador. Y quizás ahí es donde se le puede poner un pero a la película: el público femenino quizás pueda no llegar a introducirse en el humor que destila Te quiero, tío.
Sin escenas escatológicas ni caras desencajafas, da gusto contemplar una comedia a la vieja usanza, que recurra a un guión inteligente y cabal, sin muchas pretensiones pero apoyado en una realización notable y una dirección de actores sobresaliente. Algo que parece fácil pero que en una comedia se antoja extrañamente complicado, sobre todo en estos tiempos que corren.
Por cierto, Lou Ferrigno, el Hulk televisivo, aparece en la película interpretándose a sí mismo en un papel importante en la historia. Otro motivo para acudir al cine y ver Te quiero, tío.

