Posteado por: Pablo | Febrero 2, 2009

Valkiria

valkiria

“¿Por qué los hijos de Stauffenberg son tan rubios… si él y su mujer son de cabello oscuro?” Que una reflexión de este calibre emerja en pleno visionado de un thriller (así lo han vendido) no parece sugerir un gran interés… y sin embargo, el poso que deja Valkiria al cabo de dos horas es el de una película notable, que si no llega al sobresaliente es un por inicio al que le falta nervio.

Aciertan Bryan Singer y sus guionistas al “cocinar” el complot que intenta (sabemos que fallará) asesinar a Hitler. El tramo inicial debe estar trufado de encuentros clandestinos, conversaciones sotto voce, pactos, alianzas. No se derriba al tirano de la noche a la mañana. Ahora bien: el de los despachos y bambalinas es material delicado; ahí manda el guión; de las buenas líneas de diálogo depende la altura que alcance la cinta. Y aquí, en esta fase inicial, el libreto de Valkiria no es, precisamente, el de 12 hombres sin piedad, por poner un ejemplo de nula acción y extrema tensión.

No es hasta que se pone en marcha la conspiración cuando los trabajos de Cruise y Synger confluyen para dar vuelo a la trama y elevarlo por encima de la mera corrección en la que se ha movido hasta entonces. A partir de ahí, sí: a partir de ahí, por mucho que sepamos, como han insistido en remachar los más críticos, lo que ocurrirá en último término, es cuando sudamos la gota gorda con los esfuerzos de Stauffenberg por quitar de en medio al Führer. El guión se afila, ya no sobra ninguna escena, Cruise aguanta firme en el timón, y el desenlace se aproxima irremediable como una locomotora, jugando con la ventaja de que el espectador sabe, a diferencia del “traidor” coronel, cuál ha sido el resultado del complot.

El problema, para Valkiria, es que puestas ambas partes del film en la balanza, la primera desequilibra a la segunda. Nada irreparable, pero sí merecedor de figurar en primer lugar en la columna del “Debe”. Le seguirían, por acabar de hacer sangre, la escasa relevancia de un abotargado Kenneth Branagh, segundo de cartel, y el poco recorrido de ese siempre gran secundario que es Tom Wilkinson. Ambos, junto a los Nighy, Stamp y demás dejan la sensación de que recurrir a actores ingleses para dar vida a oficiales nazis va, cuando menos, en detrimento del realismo.

Claro que esto es ya hilar fino. Pero es el precio que ha de pagar un ídolo venido a menos como Cruise para recuperar el favor de público y crítica. El primero le ha servido, de momento, para poco más que recuperar el coste de la producción. La segunda no le ha tenido en sus oraciones en las listas de premios.

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Respuestas

  1. [...] Crítica de Valkiriaceluloidesensujugo.wordpress.com/2009/02/02/valkiria/ por zenodoto hace pocos segundos [...]

  2. Vi la pelicula y me fije en el detalle de que, en el momento clave de la situacion, la persona que hizo inclinarse la balanza del lado que acabo haciendolo fue un ingeniero de telecomunicacion.

  3. Mientras esperaba a que los palomiteros ocuparan sus asientos, pensaba en cuánto me iba a costar que pasara a segundo plano la etiqueta (la pancarta) de cienciólogo de Tom Cruise… y, la verdad, no tuve que hacer demasiados esfuerzos.
    A partir de esa grata sorpresa asumí la película con actitud positiva y, quizá porque no me lo esperaba, me entretuvo bastante.
    A destacar: que, a pesar de conocer el final, consigue mantener la tensión

  4. Menos mal que ya he leido la crítica porque así sé que no pienso verla, tenía mis dudas.

  5. Vaya… no sé si es un halago semejante poder de convicción… o un palo por no haber sabido “venderla” mejor…


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