A 2008, seamos justos, debemos atribuirle un mérito: el de haber conseguido hacer mejor a 2007, que tanto había dejado que desear. Sería muy atrevido, y para eso está un blog, decir que la última cosecha ha sido de las peores de la historia; así que digámoslo: lo es. Remakes, producciones insulsas, facilonas, más remakes, peliculillas infumables, batacazos sonados, ah, algún que otro remake… y un par de excepciones. Lamentable. Nefasto. Para echarse a llorar. Está caro el cine, duele pagar 7 euros (más extras), pero es que viendo el panorama, al final el precio de la entrada, o el frío de la calle, o el dolor de riñones en la butaca, o el cráneo del señor de delante… son lo de menos. Y parece mal y hasta feo que lo digamos desde aquí, desde un blog que nos curramos dos locos del cine, pero precisamente porque amamos el séptimo arte, estamos en situación de llamar a las cosas por su nombre, sin parches calientes ni remiendos, sin volver la cara y decir aquello de: “bueno, tan malo no será”. Sí, lo es, y lo peor es que no parece que 2009 (siempre con alguna excepción) vaya a sacarnos las castañas del fuego con su aluvión de películas sobre el nazismo y alguna que otra cosilla suelta.
Y no es que empezara tan mal el año. Expiación revisitaba con clase y tensión la Segunda Guerra Mundial y Los Crímenes de Oxford confirmaban que a Álex de la Iglesia no le falta buen gusto, aunque falle al confiar su película a Elijah Wood. Juno se quedaba lejos de Pequeña Miss Sunshine pero ofrecía un (último) interesante coletazo de cine independiente a mayor gloria de Ellen Page, mientras que los Coen se consagraban y consagraban a Bardem con No es país para viejos. Pero ya empezaban los primeros signos de fatiga: Burton flaqueaba con su Sweeney Todd y Pozos de ambición le ponía en bandeja al señor Daniel Day Lewis una nueva sesión de histrionismo y sobreactuación que, vaya por Dios, le reportaba beneficios en forma de estatuilla.
Pero he aquí que sigue Stallone reciclándose a sí mismo, ahora con John Rambo, y anticipa la avalancha de continuaciones y remakes que está minando a la industria y que tanto daño ha hecho a 2008: Indiana Jones, El increíble Hulk, El príncipe Caspian, Sexo en NY, Expediente X, La momia, Hellboy 2, Mamma mia, High School 3, ¡Saw 5!, Quantum of Solace, Madagascar 2, Ultimátum a la Tierra… ¡Buf! ¿Qué pasa? ¿Es que no hay ideas nuevas, ya está todo escrito y rodado, sólo sabemos readaptar series, financiar secuelas y precuelas, hacer versiones y revisiones? Qué triste.
Como siempre hay un reverso para toda moneda, de las secuelas emergía con fuerza El caballero oscuro, segunda entrega de la segunda saga de Batman, que nos brindaba una actuación brutal, desbordante, mesmérica a cargo del malogrado Heath Ledger; pero (siempre hay un pero) se nos quedaba larga en metraje y pretensiones, por más que Carlos paladeara la tan cacareada introspección psicológica y la profundización en la psique del super-héroe y su reverso, el villano. En el marasmo patético de 2008, una joya. Más pequeña y menos brillante, vehículo de acción sin más, otra de super-héroes: Iron Man, con Robert Downey Jr. en estado de gracia.
Siguió el año arrastrándose a duras penas pese a ocasionales fogonazos: el de Buda explotó por vergüenza; el de El tren de las 3.10 con Crowe y Bale; el de Benicio del Toro encarnando al Che, el de Crowe (bis) y Di Caprio en Red de mentiras… Pero de nuevo el poso de tristeza: confirma su mal momento la comedia con la decepcionante Vicky Cristina Barcelona de Woody Allen y la muy mejorable Quemar después de leer de los Coen; no cuajan De Niro y Pacino, por fin juntos, en Asesinato justo (aunque insisto en que la crítica se cebó con ellos); Gomorra, personalmente, no me cala y Crepúsculo me produce bostezos de indiferencia.
Llega el año a su recta final y el infalibe Clint Eastwood nos regala El intercambio, que no es Million Dollar Baby pero arroja luz en medio de la oscuridad. Y, sin embargo, no es la mejor película del año. La mejor, y aquí coincido con Carlos, es una cinta de animación: no me refiero a Bolt ni a Madagascar 2, desde luego, sino a Wall-E, esa maravilla que parece hecha con dos o tres mimbres y encierra, como ya hacía Los increíbles, una espectacular reflexión sobre conceptos tan denostados como el amor, la entrega, el valor, la ecología; todo un toque de atención a la perezosa sociedad del siglo XXI, tan abonada a la molicie. Sencillamente espectacular.
Cine español, ¿para qué molestarse? Acabo de leer que Los girasoles ciegos ni siquiera optarán al Oscar a la mejor película extranjera. Pues qué bien. ¿Que Garci se marca un panfleto infumable sobre el 2 de mayo? Qué más da. Lo mejor de nuestro país en 2008 lo firmó un outsider, Nacho Vigalondo. Su título: Los cronocrímenes. Los americanos ya la han comprado. Qué raro.
Esta es la radiografía del enfermo, casi moribundo, año cinematográfico que nos dejó hace dos semanas. Como decía, lo peor de todo es que el doctor Hollywood sigue sin encontrar el remedio y parece dispuesto a seguir inyectando la misma medicina equivocada. Nosotros lo veremos, contaremos… y padeceremos.

[...] Nefasto 2008celuloidesensujugo.wordpress.com/2009/01/14/nefasto-2008/ por zenodoto hace pocos segundos [...]
Por: Nefasto 2008 el Enero 14, 2009
a las 3:30 pm
La economía anda mal y por ello, no he podido disfrutar de mucho cine este año, aunque quizá no hubiese disfrutado tanto viendo lo que se ha producido.
Coincido casi en todo lo que dices. No he visto Wall-E y estoy deseando, pero creo que si debo destacar algo es Let the right one in (Déjame entrar, aqui en España). Una película que cuando la vi me produjo tal variedad de sensaciones…todas buenas.
Y como tu, bueno pues algo decepcionada con la siguiente parte de Indiana Jones, muy mucho decepcionada con la tercera de La momia y pichipichá con El incidente. Pues me encanta el cine de Shyamalan y creo que de todas, ésta sería la `peor´, ya que tiene algo que me gusta pero no me convenció.
Por: chinukita el Enero 16, 2009
a las 3:23 pm
[...] Así que la gente sigue dándole la espalda al cine español, y además va cada vez menos al cine, en el que siguen cerrando salas: 150 en 2008. Un panorama realmente desalentador. Eso sí, comprensible. Aquí ya ha quedado afirmado que el año pasado fue realmente deplorable en cuanto al séptimo arte se refiere. [...]
Por: Salas vacías, pantallas sin brillo « Celuloides en su jugo el Marzo 13, 2009
a las 4:16 am