Posteado por: Pablo | Agosto 20, 2008

Contracrítica: El caballero oscuro

Si escribo que el márketing ha alcanzado tal dimensión que es la base para el éxito de cualquier producto, no estoy descubriendo nada nuevo. Ahora bien: en casos como Batman: El caballero oscuro, corremos el riesgo de vernos fagocitados por ese márketing, repetir como un mantra “la mejor película del año”, “el film definitivo sobre super-héroes” y, citando a Ortega, no ver el bosque por culpa de los árboles.

El Caballero Oscuro es una buena película. Tiene un arranque excelente, sin ánimo de reventarlo, con esos aires de thriller más que de película de super-héroes que se extienden, y cómo se agradece, durante, digamos, la primera hora de película. Después declina. Ahí están las logradísimas escenas de acción, sí, pero todo se vuelve más fatigoso, más redundante, más previsible. El único que mantiene el tipo es Heath Ledger con su Joker. Las comparaciones son odiosas, tanto como inevitables: lo que de histrión tenía el personaje en manos de Jack Nicholson, lo gana en psicópata en las de Ledger, y esto, lisa y llanamente, se traduce en más creíble, más logrado y, digámoslo ya, mejor, mucho mejor. Ledger es tan bueno, al menos en esta película (ya lo había demostrado en Brokeback Mountain), que tiene un efecto no deseado por Nolan y compañía: en lugar de arrastrar al resto, los empequeñece. No tardamos en descubrir que Bale, buen actor, no va a deslumbrarnos ni con traje ni sin él; que Ekhart compone un H. Dent entusiasta que se desinfla cuando debe dar el paso definitivo y transmutarse en villano; que Oldman y Freeman son, más que nunca, meras comparsas (Caine se salva porque… es Caine); y, en fin, qué decir de la señorita Gylenhaal… que no da la talla se mire como se mire, ni como mujer-florero ni como vértice de un ¿triángulo? amoroso con las aristas demasiado romas; el problema, que no suene esto a lo que no debe sonar, es que no da la imagen de mujer por la que Batman y el fiscal del distrito se pelearían por conquistar.

¡Qué casualidad! Todas las buenas escenas, todas las buenas líneas de diálogo, todos los buenos momentos tienen a Joker en pantalla. Y viceversa: es desaparecer su rostro marcado de la pantalla y achicarse la función. Arrastra tal dependencia la película de su presencia que esto se acaba convirtiendo en un lastre excesivo.

Y ya que sacamos “lo excesivo” a colación: el metraje. A eso de la hora y media da la impresión de que hemos llegado al final. Pero no. El señor Nolan decide no tener bastante. Quiere más y que queramos más. Opta por la acumulación. Más pirotecnia, más drama, más heorísmo “de último segundo”. El dilema moral de los dos barcos es una especie de calco de otro dilema anterior al que se enfrenta Batman (¿a quién salvo?) Otros errores: ¿El Espantapájaros medio minuto en pantalla? ¿Un Dos Caras testimonial? ¿No demostró Spiderman 3 lo que ocurre cuando malgastas villanos?

Tres párrafos más tarde, daría la impresión de que El caballero oscuro no vale ni el precio de la entrada. Ni mucho menos. Es una buena película, repito. Pero no la gran película que han querido vendernos (el márketing). No nos dejemos obnubilar por el hecho de que en USA sea ya la segunda más vista después de Titanic y, en el mercado global, vaya a marcar un registro parecido. ¿La mejor de super-héroes de la historia? Sin ir más lejos, su predecesora, Batman Begins, podía ser más ingenua, más naif, pero ganaba en exotismo, en riqueza (el viaje iniciático del héroe), adolecía de villano, pero este, al menos, no menguaba al héroe. Y su Gotham era ese Gotham oscuro y no de rascacielos bajo el sol de la continuación.

Cuando las expectativas generadas son tantas, puede ocurrir esto: que se vean defraudadas; y con ser buena la película, el regusto, al salir del cine, sea de cierta decepción.


Respuestas

  1. Coincido en general, y recalco el tema urbano: de Gótica la ciudad, un cuerno. Y es una lástima, porque la ciudad con su peculiar estilo y clima, es casi un personaje más en Batman.

  2. Con la modorra que te deja ese segundo final, aún hay energías para entusiasmarse con el Jocker de Ledger, y levantar los hombros al intentar encontrar un resquicio de chica Batman en Maggie.


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