Quizás sean las ganas de que llegue Indy 4, pero los estrenos de este fin de semana motivan tanto como coger una neumonía. A falta de las nuevas aventuras del arqueólogo más molón y famoso de todos los tiempos, esto es lo que nos despachan en los cines:
-Honeydripper: un garito en la Alabama de los 50, un dueño apurado por las deudas, un diamante en bruto con la guitarra, Danny Glover al frente de la función, expectativas difíciles de precisar: el tiro puede salir bien… o por la culata.
-Sentencia de muerte: clásica historia de hombre normal sometido a unas circunstancias violentas que cambian su vida para siempre; protagoniza Kevin Bacon, no diré caído en desgracia, pero sí bastante diluido en los últimos tiempos; ¿alguien se atreve a recordar su último papel importante?
-Una noche para morir: los amigos del cine de terror, si es que queda alguno a estas alturas tan bajas, tienen con esta cinta su motivo semanal para sentarse frente a la gran pantalla; reparto desconocido.
-El cielo dividido: mejicana, drama con dos chicos homosexuales sometidos a la represión de una sociedad que no los acepta.
-La isla de las almas perdidas: multi-co-producción europea de tintes fantásticos y rollo teen, ambientada en el islote que da título a la película.
-No tan duro de pelar: Owen Wilson, afortunadamente recuperado de su intento de suicidio, se nos embarca en una chorradilla en la que da vida a un personaje de los suyos (muecas, etc), aquí encargado de hacer de guardaespaldas para tres chicos sometidos por el matón del insti.
-La crisis carnívora: curiosa propuesta, española, eso sí, a partir de animación flash y con argumento de animales enfrentados en una lucha encarnizada; deja sensaciones encontradas a la hora de decidir si vale la pena o es una bobada.
-Una chica cortada en dos: Claude Chabrol dirige a Ludivine Sagnier en un drama con amores y desamores y un etcétera en el que no me detendré.
-Sultanes: Jordi Mollá y otros en una españolada con dinero mejicano.
