Posteado por: Carlos | Marzo 16, 2008

John Rambo

Los excelentes resultados de Rocky Balboa (2006)  expolearon a un renacido Sylvester Stallone para  resucitar al ex-combatiente del Vietnam con el que hace 25 años reventó las taquillas de medio mundo. Con John Rambo (2008), cuarta parte de la saga que comenzó con Acorralado (First Blood, 1982), Stallone vuelve a usar la nostalgia para demostrar que los viejos rockeros nunca mueren.

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Como en películas anteriores, Rambo no busca problemas, los problemas le buscan a él. Unos misioneros le encuentran en Tailandia, donde se dedica a cazar serpientes y pescar, para que les infiltre, a través del río, en Myanmar (la antigua Birmania). Myanmar es actualmente uno de los países más inaccesibles y con una de las dictaduras militares más represivas del mundo. El escenario perfecto para que Rambo comience su guerra particular, ya que los misioneros son secuestrados y alguien debe liberarlos.

Stallone, que además de actuar es el guionista y director de la película, elabora una historia sencilla, sin trampas para el espectador, que no profundiza mucho en la personalidad de Rambo (al contrario de lo que hizo con Rocky). Realmente, se trata de una nueva aventura del ex-militar sin que importe mucho el tiempo que ha transcurrido desde Rambo III (1988). De acuerdo, Rambo está más gordo, más viejo, más hormonado, más operado e igual de violento… no ha evolucinado mucho pero quizás en eso esté su atractivo. La única diferencia la encontramos en el hiperrealismo que trasmite la película: cabezas decapitadas, mutilaciones… A falta de guión, la violencia extrema es la característica principal de John Rambo. Una violencia bien distribuida en los poco más de 90 minutos que dura el film.

Si en algo ha mejorado Stallone a lo largo de los años es en la dirección. John Rambo tiene secuencias de acción trepidantes, planos muy atractivos y un montaje con mucho sentido. Falta sustancia, pero a estas alturas de la saga no se le puede pedir más.


Respuestas

  1. [...] a Bardem recoger un Oscar y a Buda explotar de vergüenza. Fue un año en el que volvieron los charlies, los templos perdidos y los expedientes X. Un año muy convulso en el que los actores no pararon de [...]


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