Por partes. La huelga de los guionista de Hollywood parece tocar a su fin. Los representantes de los sindicatos han dado el OK después de reunirse con los estudios. Se acabarían así tres meses de paro que han tenido en jaque a la Industria. En los próximos días, cuando fragüe el acuerdo, vendrá el desfile de cifras en forma de pérdidas millonarias, películas y series que serán rescatadas de la nevera. Hay que recordar que los guionistas habían cambiado la máquina de escribir por la pancarta molestos por no percibir pasta de los cada vez más ingentes emolumentos que generan las nuevas plataformas (Internet, móviles, etc). Se comenta, lo comenta Variety, que el regreso de aquellos plumillas implicados en proyectos en el aire es inminente.
Y segunda cuestión. Bardem añade una nueva muesca a su cinturón con el BAFTA a mejor secundario por, lógicamente, su papel de asesino en No country for old men. Un fleco que deja el asunto y que me resisto a pasar por alto. Se ha llamado últimamente la atención en este blog acerca de la afición de los actores/directores de este país por el pataelo y el pancarteo; vamos, que les gusta más que una tiza a un tonto. Pues bien. Ayer volvió a salir el señor Bardem con eso de que su modelo para dar vida al personaje del killer es ni más ni menos que George W. Bush. Bueno, bueno, bueno… Ni Bush es pariente mío, ni mi referente vital/político, ni mucho menos. Pero que Bardem se descuelgue con esta memez, en plan “que quede bien claro que Bush-caca, Irak-caca, y me da igual decirlo bien alto, aunque genere polémica, porque así voy de artista comprometido y sin pelos en la lengua”… La verdad, vuelvo a lo de siempre: cada uno puede tener la filiación política que más le guste; incluso, hacer gala de ella, aunque si alguien me pregunta mi opinión, considero que no es un actor el más indicado para andarse con posicionamientos. Ahora bien: que se marque una parida del calibre de “me he inspirado en Bush para mi asesino” es un brindis al sol tan pobre como sintomático. Ni el más ingenuo del lugar se va a creer que para encarnar a un serial killer te vas a fijar en el presidente de Estados Unidos, por mucho que, por ahí van los tiros, haya metido a su país y a alguno más en guerras que han dejado muchas víctimas. Luego está clara la intención de esas palabras: llamar asesino a Bush y añadir un mini-punto a su marcador de artista liberal. En fin, de casta le viene al galgo, que por algo su madre, Pilar Bardem, gusta de aparecer también en actos reivindicativos varios.
Me parece una lástima, especialmente ahora que Bardem está consiguiendo un amplísimo reconocimiento.
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