Posteado por: Pablo | Diciembre 30, 2007

Deseo, peligro

Se ha ensalzado desde este blog, en más de una ocasión, esa suerte de continuación de Una historia de violencia que viene a ser Promesas del Este como la única película realmente buena de 2007. Servidor esperaba que Deseo, peligro (Lust, caution, 2007) estuviera a la altura; lo que no esperaba era salir del cine deslumbrado y rendido a la soberbia confirmación de que Ang Lee es, a día de hoy, uno de los mejores directores del panorama mundial.

Cierto que hablamos de un señor que venía de conmover con esa cinta arriesgada de amores prohibidos entre cowboys gays en la América profunda y represora que es Brokeback Mountain; de impactar con un revolucionario poema de amor y luchas acrobáticas llamado Tigre y dragón; y de cautivar con un retrato de época, Sentido y sensibilidad, que parecía firmado por un señor nacido en Devonshire y no en Pingtung, Taiwan, por citar algunos ejemplos. Pero hablamos también del responsable de una de las más aburridas aproximaciones al mundo de los superhéroes, con Hulk, y de uno de los más flojos western de última hornada, Cabalga con el diablo (y con la cantante Jewel, vaya por Dios).

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Puestos en antecedentes, sorprende muy levemente encontrarse con tanto buen gusto y tan buen saber hacer. Apenas llama la atención (por esperada) la cuidadísima ambientación histórica, que nos planta en la China ocupada por los japoneses en los 40 con la precisión de un cirujano. Y tampoco extraña la magnífica dirección de actores, que consigue, por ejemplo, que el “robado” actor fetiche de Wong Kar-Wai, Tony Leung, vaya más allá de su hermetismo habitual para, sin dejar su estilo sobrio, brindar un personaje volcánico, ese señor Yee, esbirro chino de los japoneses que, mientras su aburrida esposa juega al mayong, se dedica a asesinar, torturar e impedir conspiraciones de la Resistencia. Frente a él, la debutante Wei Tang sale airosa, y con creces, de la difícil empresa de mantenerse a la altura de Leung, con el que mantiene un vibrante duelo que incluye, como ya es archi-conocido a estas alturas, tórridas escenas de sexo. Escenas que no son para nada gratuitas y que se ensamblan perfectamente en la trama.

Mantener la tensión narrativa durante dos horas y media está al alcance de muy pocos, y Lee lo consigue, aunque sin traicionar ese modo que tienen los orientales de entender la vida y por extensión el cine: pausado, pero no con la pausa como fin, sino como medio, sin acelerar los acontecimientos, permitiendo que estos fluyan. Construyendo una historia en la que se entreveran el amor y el odio, la pasión y el remordimiento, y finalmente el sacrificio, doble en el caso de Wong Chia Chi, el personaje que encarna Wei Tang, a quien traicionan sus sentimientos por el señor Yee y condenan los que profesa por Kuang, su compañero de Universidad y conspiraciones.

Pocas cosas en el debe de Deseo, peligro. Si acaso, la escasa justificación del flashback que, al poco de comenzar, interrumpe el desarrollo lineal de la trama. Pecata minuta si se considera un conjunto que no ha recibido, sin ir más lejos en los Globos de Oro, el reconocimiento que se merece un trabajo de su categoría.


Respuestas

  1. [...] Deseo, peligro: no habrá muchos que la elijan como la mejor del año; razón de más para colocarla en lo más [...]


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