Posteado por: Carlos | Octubre 21, 2007

Fracture

Un disparo. Una víctima. Un sospechoso. Un amante. Un fiscal. Un investigación. Un juicio. Un rompecabezas. Fracture (2007), de Gregory Hoblit, da una vuelta de tuerca al thriller con un propósito encubierto: enfrentar, cinematográficamente hablando, a la promesa Ryan Gosling con el reputado Anthony Hopkins.

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Todo comienza cuando Ted Crawford (Anthony Hopkins) asesina a su mujer y, en vez de huir, aguarda en su casa a la policía y reconoce su delito (eso sí, después de ocultar unas cuantas pruebas fundamentales). El leitmotiv de esta película radica en que, aunque esté claro que él es el asesino, el prometedor fiscal que lleva el caso, Willy Beachum (Ryan Gosling) no puede ganar el juicio ya que no encuentra ninguna prueba para condenarle. No está claro que la originalidad de este planteamiento (que lo es) justifique por sí sólo una película de 113 minutos, y aún así es el único elemento que vale la pena del film. El problema radica en que el esfuerzo de verosimilitud que se aplica a las cuestiones legales no se extiende al resto de subtramas que aparecen en la historia. Subtramas que, sea dicho de paso, son bastante vagas e inconsistentes y no quedan en nada, al igual que el final del film. Por tanto, si se quita la aventurilla sacada de la maga para meter algún personaje femenino en la intriga (en concreto, a Rosamund Pike), las absurdas conversaciones de Willy con su jefe y su repentino cambio de “Shark” a María Teresa de Calcuta, queda el supuesto duelo interpretativo antes referido. Y poco hace Gosling que llegue a la altura de Hopking, que se merienda la pantalla sólo con la mirada.

¿Y el resto? Pues nada que no hayamos visto en CSI.


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