Posteado por: Carlos | Febrero 10, 2010

El maquinista de la General

Cuando uno se dispone a visualizar una película de la época muda, tiene que ser consciente de que lo que está viendo responde a una época, un cine y un público totalmente diferente al de hoy en día. Hay que esforzarse por comprender un lenguaje cinematográfico diferente, generado por unas limitaciones técnicas evidentes (el sonido), una tradición más teatral en la composición de escena y en el trabajo de los actores y unos gustos orientados al público de hace casi cien años. Eso sin contar el deterioro casi generalizado de las copias y la manipulación de la velocidad de proyección, lo que suele ser común en estos casos. Demasiadas dificultades, dirán algunos. Pues a veces, dice este humilde crítico, vale la pena. Con El Maquinista de la General (The General, 1926), estamos ante una de esas veces.

Escrita y dirigida por Clyde Bruckman y la famosa estrella Buster Keaton, también protagonista del film, El Maquinista de la General fue un intento (acertado) de hacer buen cine, un objetivo que, por aquellos años, perseguían más cineastas y actores que hoy en día. Ambientada en los comienzos de la Guerra Civil americana, Kaeton interpreta a Johnnie Gray, un maquinista del ferrocarril enamorado hasta los huesos de la bella Annabelle Lee (Marion Mack). Lee le pide a Gray que se aliste para servir al ejército confederado, pero a este, después de unas divertidas peripecias en el centro de alistamiento, se le deniega entrar en la milicia. Despechado por Annabelle, Gray sigue trabajando para el ferrocarril hasta que se ve envuelto en el robo de la locomotora por parte de espías de la Unión (que de paso secuestran a Annabelle). Comienza entonces una loca persecución entre las líneas de los dos bandos de la que Gray saldrá victorioso doblemente: ganará la admiración del ejército y el amor de su chica.

Lo primero que sorprende de éste clásico es su montaje: agil, dinámico y con multitud de planos en diferentes perspectivas. La composición espacial de las escenas está estudiada al milímetro, no dejando nada a la improvisación del actor, como pudiera parecer en algunas películas de otro genio: Chaplin. La planificación en las secuencias en las que varias locomotoras se persiguen es especialmente buena, pasando de una a otra unas veces con planos travellings panorámicos , otras con planos frontales desde el ferrocarril de delante… en definitiva una variedad de recursos tan grande como perfectamente utilizados. Tampoco se abusa de los carteles (elemento propio del cine mudo donde se insertaban diálogos o explicaciones del contexto), ya que una vez presentados los personajes, la acción se hace dueña de la película entre persecuciones, batallas y divertidos gags. La sencillez de algunos de estos gags físicos (caídas, tropezones, etc) contrasta con la espectacularidad de los combates y la perfecta ambientación de la época, ya sea en escenografía como en vestuario. La batalla final, con dos verdaderos  ejércitos disparándose el uno al otro, no tiene desperdicio. Por poner un ejemplo del enorme despliegue de medios, no hubo reparos en gastar más de un millón y medio de dólares para rodar una escena en la que una de las locomotoras cae al río junto al puente por donde pasaba.

Y llegados a este punto hay que hablar del gran protagonista, Buster Keaton, un cómico peculiar y con un estilo tan propio que fue apodado “cara de piedra”. No se equivoquen: para Keaton la inexpresividad era un arma para hacer reir a carcajadas, y no para presumir de cara como hacen los actores de hoy en día. Tenía una sutil delicadeza que lo hacía único hasta en las más aparatosas caídas.  No rehusaba las escenas peligrosas (y en esta película tiene unas cuentas). Y si quizás como cómico no superaba a Chaplin, sí demostró hacerlo como cineasta. No por nada El maquinista de la General está considerada la mejor película de la época muda del cine (por ejemplo para el portal especializado The Silent Era). No conozco tanto esta época como para asegurarlo, pero a todas luces es una obra destinada a perdurar, tanto por lo que avanzó como por lo que todavía puede aportar al espectador de hoy en día que salte por encima de las dificultades citadas al principio: divrsión, entretenimiento y, quizás, una pizac de envidia sana… ¡Cómo se lo debían pasar nuestros abuelos con estas películas!

Posteado por: Pablo | Febrero 10, 2010

Las peores películas de la década (by Pablo)

Azuzado por mi socio Carlos, que vomitó su odio sobre diez títulos muy prescindibles, procedo a consignar mi lista con otras tantas películas, proyectadas en la última década, que no volvería a visionar ni obligado como el protagonista de La naranja mecánica. Advierto que la lista es totalmente arbitraria, aleatoria y poco trabajada.

1.- Terror en el abismo (2002): La pregunta es: ¿quién es capaz de tragarse semejante atentado no ya al cine, sino a la inteligencia, al ser humano y a la Convención de Ginebra? Un servidor lo hizo y a duras penas sobrevivió a uno de los insultos más zafios jamás perpetrados con una cámara. Los efectos ”especiales”… inenarrables. 

2.- Sangre de mayo (2008): José Luis Garci nos tomó el pelo y se quedó tan a gusto con esta ¿recreación? del 2 de mayo, a mayor gloria (¡ja!) de la historia de los madrileños y, por extensión, los españoles. Una chapuza tremenda que se dio en la taquilla el batacazo que se merecía.

3.- El incidente (2008): Otro que se burló del personal. M. Night Shyamalan, un tío capaz de despachar buenas películas, frescas, diferentes y originales, como El sexto sentido y El protegido, se marca de pronto una aberración que, en lugar de inquietar, mueve a la carcajada. Hay líneas de guión que incitan a la estupefacción pasando por la incredulidad y terminando en el cabreo, fruto de la estafa de haber pagado una entrada por ver tamaña chorrada.

4.- Ultraviolet (2006): Lo admito: fui incapaz de terminar de verla. Milla Jovovich capitaneando una ¿historia? futurista sin pies ni cabeza, con una estética entre patética y lamentable. Terrible.

5.- Van Helsing (2004): Hugh Jackman no debe de guardar grato recuerdo de este pastiche de monstruos a menor gloria del género fantástico. Ah, también supuso el debut en Hollywood de Elena Anaya (para esto, que se hubiera quedado en casa). La ausencia de guión, quién lo hubiera dicho, se torna un lastre excesivo.

6.- Pisando fuerte (2004): Dwayne “The Rock” Johnson encarna a un militar que vuelve a su pueblo, no le gusta cómo van las cosas, y se lía a guantás, el muy garrulo, ya sea a puño descubierto o con baté de béisbol. Un truño disfrazado de action movie que engrandece (risas) el CV del intérprete de esa otra maravilla llamada El Rey Escorpión.

7.- Catwoman (2004): Otra que se debió de dar un golpe en la cabeza: Halle Berry. ¿Ganas un Oscar y te metes en esto? ¿Fue tu agente quien te engañó con eso de “las pelis de super-héroes están de moda y no pueden fallar”? ¿Ves que el director se llama Pitof y no desconfías? De lo peor del género. Triste, chapucera, paupérrima. Ni entretiene ni hace pasar el rato. Otra que dejé a los diez minutos.

8.- Lobezno (2009): Otro tanto se puede decir de esta castaña. Y van dos, Hugh. La soporté un cuarto de hora, hasta que aprecié nítidamente los cables que sujetaban a un “actor” que volaba de una punta a otra de la escena. ¡Qué cosa tan mala, por favor! La demostración de que la mayoría de los spin-offs son un craso, craso error.

9.- El Bar Coyote (2000): ¿Cómo pudo dar tanto que hablar esta pamplina? ¡Si ni siquiera sus archipublicitadas camareras calentorras enseñan la rodilla! Y ese era el gran reclamo… así que, a partir de ahí, imagínense ustedes. Piper Perabo, de lo peor que ha dado la Meca del Cine, competía con un depresivo John Goodman por ensuciar la pantalla. Infumable.

10.- Matrix Revolutions (2003): Para cerrar, una bofetada a los hermanos Wachowsky y la película que terminó de echar a perder la saga. La saga que jamás debió existir: Matrix fue tan buena como pésimas sus continuaciones. Esta tercera parte demostró lo que parecía imposible: que la segunda era empeorable.

Ahí queda mi lista. En el momento de publicar esta entrada se agolparán en mi cabeza otras tantas películas rastreras, piojosas y vomitivas, igual de dignas, o más, de ser retratadas en este espacio. Se admiten críticas, halagos, sugerencias y llamadas amenazantes a altas horas de la madrugada (tendré el móvil en silencio).

Posteado por: Pablo | Febrero 7, 2010

Sherlock Holmes

El de Guy Ritchie, salvando las (enormes) distancias, es un caso parecido al de Quentin Tarantino: directores que deslumbran con sus dos primeras películas, entran después en una fase acomodaticia casi obscena y acaban emergiendo (?) con una película que les devuelve el fervor de las masas sin que en el proceso, aparentemente, se les haya cuestionado en exceso.

Ciñéndonos al caso concreto de Ritchie, su fulgurante aparición (Lock, stock and two smocking barrels y Snatch) dio paso a una época insípida en la que su matrimonio con Madonna fagocitó su carrera, incluyendo Barridos por la marea, la cinta que unió/hundió sus vidas conyugal y profesional. Despachadas después la casi invisible Revólver y la fallida RocknRolla, claro y desesperado intento por volver a ser el de los inicios, a Ritchie no le ha temblado para nada el pulso a la hora de coger las riendas de un proyecto que, a priori, tenía difícil llevar su sello, más allá de un par de jugadas marca de la casa. Y, sin embargo, nadie le ha pedido explicaciones.

Aunque mediaban un par de décadas desde la última adaptación, Sherlock Holmes ostenta el récord de mayor número de versiones para la gran pantalla, con más actores que ningún otro personaje de ficción encarnando al detective privado más famoso de todos los tiempos y, de paso, a su fiel escudero, el doctor Watson. Ritchie, por tanto, le hincaba el diente a un hueso tan roído que no había más remedio que, como se dice ahora, customizarlo. Unas cuantas manos de pintura y un cambio de chapa para que el viejo Holmes pareciera menos viejo y los adolescentes, el nuevo target de los gerifaltes de Hollywood, se sintieran atraídos a las salas de cine.

A Ritchie, desde luego, no se le puede negar que ha conseguido el objetivo: con más de 400 millones de dólares recaudados en el momento de redactar esto, con la taquilla condicionada por el boom Avatar, los mandamases de Warner bien pueden darse con un canto en los dientes y saborear la posibilidad de una o varias secuelas. ¿Y el espectador? Aquí intervienen ya las expectativas de cada uno. Quien acuda sin mayores pretensiones que las de pasar un rato entretenido y no le cueste digerir al nuevo Holmes, quedará satisfecho. Quien, conocedor del currículum del cineasta británico, acuda esperando algo más, corre el riesgo de sentirse defraudado.

Robert Downey Jr está bien (aunque el Globo de Oro parece exagerado). Jude Law y Rachel McAdams cumplen. El malo, Mar Strong, resulta algo flojo. La trama no es nada del otro mundo, y se decanta por la senda conspiratoria cuando, si por algo se hizo famoso Holmes, es por resolver asesinatos intrincados. Visualmente poderosa, la candidatura a la mejor dirección artística en los Oscar se antoja justa, como ocurre con la banda sonora. ¿Y Guy Ritchie? Pues está ahí, tras la cámara, aunque apenas se deja sentir en alguna que otra de esas narraciones desordenadas que tanto le gustan, o en las coreografías de las peleas (en fin, más humo que otra cosa).

Irregular, no demasiado espectacular, correcta, brillante por momentos, aburrida en otros, es dudoso que Sherlock Holmes vaya a dejar huella. Conseguido lo más difícil, que aceptemos esta nueva versión pendenciera y chaparra del detective, y es algo que consigue pronto, falla en cambio en lo que debería ser más sencillo: despachar una buena historia a la altura de dos personajes y una época que son un caramelo. Pero ni Ritchie ni sus guionistas dan plenamente con la tecla. Una lástima.

Veredicto: 6,5.

Lo mejor: Su factura visual.

Lo peor: Ritchie se vende al cine más comercial y a nadie parece importarle.

Posteado por: Carlos | Febrero 6, 2010

Las peores películas de la década (by Carlos)

Tal y como prometimos al hablar de los Razzies, vamos a repasar las peores películas que nos ha dejado la primera década del siglo XXI desde el punto de vista del que esto escribe. Hay mucho por donde elegir, y no sólo voy a limitarme a la industria americana. El cine patrio está representado debidamente. En definitiva, aquí están las películas que, durante la pasada década, me provocaron unas ganas terribles de quemar la sala de cine, ya sea por su incompetencia visual, su pésimo guión, sus terribles actuaciones o porque, simplemente, no estuvieron a la altura de las expectativas.

1. Scooby-Doo: la película (2002), de Raja Gosnell: esta adaptación a carne y hueso de los dibujos de la Hanna-Barbera ha conseguido que no pueda volver a ver la serie original que tanto me gustaba. Es más, ha conseguido que odie a cualquier perro de ficción con capacidad para hablar. Infumable y ridícula desde todos los puntos de vista.

2. Salir pitando (2007), de Álvaro Fernández Armero: comedia alrededor de un árbitro de fútbol que no se sostiene, entre otras cosas, por la pésima actuación de Guillermo Toledo y Javier Gutiérrez, la atroz dirección de Fernández Armero y un guión tan manido como aburrido.

3. Hollywood: departamento de homicidios (Hollywood Homicide, 2002), de Ron Shelton: no sabemos quién engañó a Harrison Ford para que participase en semejante desatino. Si en La sombra del diablo (1997) ya tuvo que cargar con un pipiolo Brad Pitt, ahora le toca aguantar a Josh Hartnett, un actor del que sólo distinguimos que no está dormido porque mueve la boca. Y el guión es tan dinámico como una partida de bingo.

4. Norbit (2007), de Brian Robbins: Eddie Murphy desatado en una película que guioniza junto a su hermano Charlie, y en la que tiene tres papeles, todos ellos tan graciosos como una patada en los huevos.

5. Los managers (2006), de Fernando Guillén Cuervo: semejante bodrio nunca es  esperable de un actor tan eficaz como Cuervo, aunque fuera su primera película. De Fran Perea mejor no hablar. Su incapacidad para expresar emoción alguna es aún más evidente al lado de Paco León, lo único salvable de la película.

6. Rollerball (2002), de John McTiernan: el remake del film de 1972, además de ser un sonoro fracaso en taquilla con 20 millones de dólares recaudados frente a los 70 invertidos, es una estupidez de película de la que no se salva ni Jean Reno. Y si no me creen, atrévanse a verla.

7. Torrente 2: Misión en Marbella (2002), de Santiago Segura: nunca segundas partes fueron tan malas, decía la publicidad del film. Y qué razón tenía. Toda la mala leche de la primera película se trasforma en una sucesión de cameos sin sentido que evidecia lo flojito de la historia.

8. Torrente 3: el protector (2005), de Santiago Segura: y más de lo mismo, pero con menos gracia.

9. Superman Returns (2006), de Bryan Singer: aunque no es una mala película, sí es una pésima película sobre Superman, y eso es ya más que suficiente. Con un personaje tan bueno no se puede hacer semejante… En fin, ¡espabila, Synger!

10. Los padres de él (Meets the Fockers, 2004): la continuación de la exitosa (y buena) comedia Los padres de ella constituye el ejemplo perfecto de cómo no deben hacerse secuelas de películas de éxito. Con la única intención de amasar dinero, Los padres de él deja a un lado la esencia de su antecesora para ir directamente al humor grueso con ayuda de un desmelenado Dustin Hoffman, que hace el peor papel de su carrera. Lamentable.

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Posteado por: Pablo | Febrero 6, 2010

Estrenos 5 de febrero

La cartelera huele a cine independiente. También a Disney. Es lo que tienen las fechas previas a los Oscar: hay más nivel, y se agradece.

-Precious: Lo mejor que ha dado el cine indie en años. Aquí ya hemos expresado nuestra opinión, dejando bien claro que nos ha gustado mucho. Dramón tremendo, de esos que te sacuden y te pegan a la butaca. Una de las cintas de 2010.

-La carretera: Si la película de John Hillcoat, protagonizada por Viggo Mortensen y un crío que, según dicen, lo borda, es la mitad de buena que la novela de Cormac McCarthy… su visión es obligada. Un futuro apocalíptico, un padre y su hijo en una épica batalla por la supervivencia, cruda y sin adornos. Tremendo que no le haya caído nada en los Oscar.

-Tiana y el sapo: Disney vuelve al 2-D. No ha arrasado en la taquilla USA, pero tampoco tiene mala pinta. Una princesa negra, un sapo parlanchín, Nueva Orleans… Se agradecen las ganas de innovar.

-El padrastro: El argumento no puede sonar más trillado: crío al que no le gusta un pelo su padrastro y, cuanto más escarba en el pasado del sujeto, más mierda aparece. El tal padrastro se supone que da miedito. Quién sabe…

-Loca obsesión: Sandra Bullock es candidata al Razzie por su papel en esto. ¿Hace falta añadir algo?

-Luna caliente: Españolada de Vicente Aranda.

Posteado por: Pablo | Febrero 5, 2010

Precious

Podríamos plantear el debate (aunque sería absurdo) acerca de qué películas contribuyen más al cine, y cuáles menos. ¿A quién le debe más el cine, a James Cameron o a Lee Daniels? ¿Qué pesa más, los 2.000 millones de dólares para arriba que ha recaudado Avatar, o la capacidad de remover entrañas de Precious? Hay quien dice que los Oscar deben y van a premiar las aventuras de Pandora por haber devuelto a la gente, en masa, a los cines. ¿Estamos entonces premiando la taquilla? ¿No se trataba de contar historias mediante imágenes? Lo dicho: es un debate estéril. Por mi parte, prefiero resumirlo así: por cada Avatar, hace falta, al menos, una Precious. Una forma de garantizar el equilibrio entre blockbusters y cintas independientes.

Precious, basada en la novela Push de Sapphire, es lo mejor que ha parido el cine indie en mucho tiempo. Se dieron cuenta en Sundance y se dio cuenta una mujer tan avispada como Oprah Winfrey, que ha hecho de su visión de negocio un auténtico fortunón. Advirtieron su rara capacidad para convertir lo que podía ser el argumento de un telefilm lacrimógeno en una película que te sacude y zarandea como un huracán.

Precious: chica de dieciseis años, negra, obesa mórbida, analfabeta, esperando su segundo hijo ¡de su padre!, progenitor también de su primer crío, que padece síndrome de Down, esclavizada por una madre déspota y adicta a la televisión, una chica a la que despojan de su único refugio, las clases, por culpa del embarazo. En manos de otro, carne de bodrio a emitir un domingo a las cuatro de la tarde. Título: Adolescencia truncada. En manos de Lee Daniels, un retrato demoledor de la marginalidad, de a dónde puede llegar el ser humano cuando la vida no hace otra cosa que arrojarle mierda… y, a partir de ahí, cómo existen otras personas, altruistas y desprendidas, que pueden ayudarnos a revertir la situación y salir adelante.

Precious, sin querer destripar la trama, es ante todo una historia de superación personal. Por el camino, claro, asistimos a tal sucesión de zancadillas que, sencillamente, nos preparamos para lo peor. Así es, en realidad, en la novela original. Daniels ha preferido matizar el argumento con dosis de optimismo; el resultado es óptimo, porque no oculta los padecimientos del principio y consigue, además, acentuar la oscuridad a base de claridad.

De todas formas, si Precious funciona es gracias a su reparto, con doble mención: para Gabourey Sidibe, que interpreta a Precious; y para Mo’Nique, que encarna a su madre. Una película como esta, de guión puro y duro, de intérpretes, llega tan lejos como lo hagan sus actores; en este caso, actrices. Y la actuación de ambas es, sencillamente, sensacional. A Sidibe le toca una papeleta difícil, la de meterse en la piel de una chica casi límite, de pocas palabras y menos gestos. A Mo’Nique le cae en suerte un papel más agradecido, el de una mujer amargada y déspota; más agradecido pero también más arriesgado. Ambas, en cualquier caso, salen tan bien paradas del lance que optan a sendos Oscar. La cinta, por cierto, está incluida en otras cuatro candidaturas. Seis opciones que hablan bien a las claras de lo que ha conseguido Precious.

Y por si fuera poco, aparecen en pantalla Mariah Carey, con un papel nada circunstancial, y Lenny Kravitz, éste en un cuasi-cameo, y no desentonan en absoluto.

En definitiva, Precious es de esas películas que te reconcilian con el séptimo arte. De las que te recuerdan, y no quiero con esto parecer demagogo, que con una cámara, un guión y unos actores, es posible rodar un gran film. Que la tecnología 3-D y los efectos digitales de última generación están muy bien; que Pandora apabulla y los Na’Vi impactan. Pero, sin querer desmerecer a Cameron, cuánta falta hacen trabajos como Precious: cine en esencia, en estado puro, de ese que sabe contarnos una historia, hacernos partícipe de ella y dejarnos sin palabras.

Veredicto: 9. 

Lo mejor: Que consiga que Mariah Carey parezca una actriz de verdad.

Lo peor: Que hiciera falta que Oprah Winfrey apostara por ella.

Posteado por: Carlos | Febrero 4, 2010

Quiniela Razzies 2010

Durante los dos años y medio de andadura de este blog se ha venido produciendo un injusto y despiadado olvido hacia uno de los mejores premios que se dan en la industria del cine. Sí, me estoy refiriendo a los Golden Raspberry, más comúnmente llamados los Razzies. Este galardón, que este año celebra su (ojo al dato) treinta aniversario, premia las peores películas del año, en clara contraposición con los Oscar (de hecho, anuncian sus nominados al mismo tiempo y los ganadores un día antes) y ha sido ganado por figuras de talla mundial como Faye Dunaway, Laurence Olivier, Roberto Benigni, Liza Minnelli, Sofia Coppola, Ben Affleck, Kevin Costner o Sylvester Stallone. Eso sí, sólo unos pocos han sido tan valientes como para recoger un premio cuyo nombre hace alusión al ruido hecho con la boca que imita una flatulencia. Entre ellos Halle Berry, que en 2004 lo ganó por Catwoman y lo recogió con el Oscar que ganó por Monster’s Ball en la mano

Aunque generalmente sus premios no admiten mucha discusión, en ocasiones salta la polémica, como en 1980, cuando nominaron como Peor Director a Stanley Kubrick, por El Resplandor. O cuando en 1982 y en 1984 nominaron una interpretación que a su vez fue nominada a los Oscar (en concreto, James Coco por Sólo cuando me río y Amy Irving por Yentl). También es común encontrarse con ganadores por más de un trabajo realizado: Stallone ganó el Razzie al peor actor en 1985 por Rambo II y Rocky IV; Melanie Griffith hizo lo propio en 1992 por Resplandor en la oscuridad y Un extraño entre nosotros.  Entre nosotros, este premio suele tener como leitmotiv el tocar las pelotas al personal, como cuando lo ganó Donald Trump ¡por un cameo haciendo de él mismo! en Los fantasmas no pueden hacerlo (1990).

Este año la cosa promete estar muy reñida, y sospecho que su objetivo en esta edición es aguar la fiesta a Sandra Bullock, con un Oscar casi en el bolsillo por The Blind Side, ya que opta a un Razzie a la peor actriz por la comedia Loca obsesión (All about Steve), y nunca un actor ha ganado los dos premios el mismo año. También hay muchas nominaciones para los “cachorros” Disney (de manera merecida, eso sí). Así que, con los nominados, ahí va la quiniela de un servidor (en negrita, mi predicción):

PEOR PELICULA DEL 2009

  • Loca Obsesión
  • G.I. Joe: The Rise of Cobra
  • La tierra perdida
  • Dos canguros muy maduros
  • Transformers 2: la venganza de los caidos: esta película va camino de ser una de las peores de la historia del cine.

PEOR ACTOR DEL 2009

  • Los tres Jonas Brothers por Jonas Brothers: The 3-D Concert Experience
  • Steve Martin por La pantera rosa 2
  • Eddie Murphy, por Imagine That
  • John Travolta por Dos canguros muy maduros
  • Will Ferrell por La tierra perdida: la elección más difícil. Todos se lo merecen (y Travolta y Murphy ya lo tienen de años anteriores. Así que para Ferrell.

PEOR ACTRIZ DEL 2009

  • Beyonce por Obsesionado.
  • Sandra Bullock por Loca Obsesión: se lo van a dar sólo por joderla.
  • Miley Cyrus, por Hannah Montana: The Movie
  • Megan Fox, por Jennifer’s Body y Transformers 2: la venganza de los caidos
  • Sarah Jessica Parker por ¿Qué fue de los Morgan?

PEOR PAREJA EN PANTALLA 2009

  • Cualquiera de los dos (o más) Jonas Brothers, The Jonas Brothers 3-D Concert Experience: :)
  • Sandra Bullock y Bradley Cooper por Loca Obsesión
  • Will Ferrell y cualquier co-star, Creatura o “Comic Riff,” por La tierra perdida
  • Shia Lebouf y Megan Fox o cualquier Transformer, Transformers 2: la venganza de los caidos
  • Kristin Stewart y cualquiera por Luna Nueva

PEOR ACTRIZ DE REPARTO 2009

  • Candice Bergen por Guerra de novias
  • Ali Larter por Obsesionado
  • Sienna Miller por G.I. Joe
  • Kelly Preston por Dos canguros muy maduros: me molestaría que se lo dieran a la Bergen. Mi voto es para la mujer de Travolta.
  • Julie White por Transformers 2

PEOR ACTOR DE REPARTO 2009

  • Billy Ray Cyrus por Hannah Montana: The Movie
  • Hugh Hefner (como él mismo) por Miss March
  • Robert Pattinson por Luna Nueva: si hay justicia en este mundo, se llevará el razzie.
  • Jorma Taccone por La tierra perdida
  • Marlon Wayans, G.I. Joe

PEOR REMAKE, RIP-OFF O SEQUELA  (CATEGORIA COMBINADA 2009)

  • G.I. Joe: The Rise of Cobra
  • La tierra perdida
  • La pantera rosa 2: secuela de un remake de una secuela. Tiene todas las papeletas.
  • Transformers 2: la venganza de los caidos
  • Luna nueva

PEOR DIRECTOR 2009

  • Michael Bay, Transformers 2: de calle.
  • Walt Becker, Dos canguros muy maduros
  • Brad Silberling, La tierra perdida
  • Stephen Sommers, G.I. Joe
  • Phil Traill, Loca obsesión

PEOR GUIÓN 2009

  • Loca Obsesión, screenplay por Kim Barker
  • G.I. Joe: The Rise of Cobra, screenplay by Stuart Beattie and David Elliot & Paul Lovett, based on Hasbro’s G.I. Joe Characters.
  • La tierra perdida, por  Chris Henchy & Dennis McNicholas, based on Sid & Marty Krofft’s TV series
  • Transformers 2: la venganza de los caidos, escrita por Ehren Kruger & Roberto Orci & Alex Kurtzman, based on Hasbro’s Transformers Action Figures: como se puede ver, mucha originalidad.
  • Luna Nueva, screenplay by Melissa Rosenberg, based on the novel by Stephenie Meyer

Termino advirtiendo que este año también darán los razzies a las peores películas, actores, guiones, etc de la década, con Campo de batalla la tierra y Gigli con opciones de arrasar (como ya hicieran en sus respectivos años). Así que aprovecho para invitar a mi socio Pablo a realizar una lista con las peores pelis de la década, según Celuloides…

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Posteado por: Pablo | Febrero 4, 2010

Los peores spin-offs de la historia

Esta semana nos ha dado por las listas. Más aún, por las lista de “lo peor”. Lo cual nos recuerda que no le hemos hecho ni caso al anuncio de los candidatos a los Razzies, entretenidos como estábamos con los Oscar. Rizando el rizo, he aquí que la gente de Entertainment Weekly se ha marcado una recopilación de los 15 spin-offs más lamentables de todos los tiempos. Para quien no esté familiarizado con el término, digamos que es la forma que tienen los anglosajones (y aquí también, que para eso les copiamos todo) de referirse a aquellas series que han surgido a partir de otros, por lo general, al adquirir carácter de personaje principal el que, en el producto original, era secundario. Poniendo un ejemplo patrio: Aída es un spin-off de Siete vidas.

Al lío: el (des)honor de encabazar la lista le corresponde a…

#1: Joey, spin-off de la archi-conocida e idolatrada Friends: como explican en EW, el personaje de Joey “aportaba una agradecida pizca de humor tonto entre las vidas de sus restantes y más inteligentes amigos, pero cuando la NBC intentó construir todo un show en torno a un actor mediocre  intentando tener éxito en Los Ángeles, ni siquiera los múltiples encantos de Matt LeBlanc pudieron convencernos para sentarnos a ver esta serie llena de clichés”. En fin, es difícil estar más de acuerdo. Joey es tan mala que sólo la comparación con Friends puede hacerla aún más infame…

Sería tedioso desgranar los otros 14 spin-offs que conforman la lista. Entre otras cosas, porque muchas series son demasiado antiguas o no muy conocidas en nuestro país; pero he aquí unas perlas:

#3: Models Inc., spin-off de Melrose Place: sobran las aclaraciones.

#4: The Brady Brides, spin-off de The Brady Family: durísimo.

#7: The Lone Gunmen, spin-off de Expediente X: los tres amigos rarunos de Mulder no tenían entidad para gozar de show propio; batacazo que se veía venir.

#8: Baywatch Nights, spin-off de Los vigilantes de la playa: Mitch Buchanan metido a detective; indescriptible, inenerrable… ¡viva David Hasselhoff!

#14: Saved by the bell. The college years, spin-off de Salvados por la campana: Scritch y compañía cambiaban el high school por la Universidad… con catastróficas consecuencias.

Sobra decir que ninguna gozó de una larga existencia.

Posteado por: Carlos | Febrero 2, 2010

El silencio de un hombre

Seguramente Jean-Pierre Melville (1917-1973) no es el director francés más conocido, a pesar de ser un reconocido precursor de la nouvelle vague. No fue un teórico, ni un crítico. Tampoco fue un director técnico, y a pesar de ello  trabajó con los mejores actores franceses de su época, como Jean-Paul Belmondo, Gian María Volonté, Simone Signoret, Catherine Deneuve y, sobre todo, Alain Delon. Sus películas son, hoy, consideradas de culto por aficionados de todo el mundo. Seguramente, Jean-Pierre Melville sería hoy tan recordado como Godard o Truffaut si no fuera… por su afición al cine de gangsters.

Pues sí, en Francia (y en el resto de Europa) se hacían películas de gangsters, enmarcadas en un subgénero llamado polar (de policiaco). Cine negro, en definitiva. Y Melville, enamorado confeso de aquellos clásicos americanos de los años 30 en los que los tipos duros con gabardina imponían su ley a golpe de ametralladora, dedicó parte de su filmografía a contar historias de asesinatos, robos y persecuciones en la Francia (y el París) de la posguerra. Claro que, al igual que el resto de géneros que Europa importó por aquellos años (véase el western), el cine polar francés, y el de Melville aún más, tiene sus propias inquietudes.

El silencio de un hombre (Le samouraï, 1967) es una autopsia a la soledad de moderno samurái, un asesino a sueldo de las mafias. Una autopsia porque desde el primer minuto el protagonista, Jeff  Costello (Alain Delon), se pasea por París, con su sombrero borsalino y su gastada gabardina, anclado a un código de honor desfasado que le recluye en  una mugrienta habitación, incapaz de cambiar, de evolucionar… en definitiva, de sobrevivir. Para él, la vida y la muerte tienen la misma cara, y las acomete con la misma sangre fría con la que cumple con los macabros trabajos que le encargan y de acuerdo con su propio código moral. Un código que no admite claudicar ante la policía ni ser perseguido por los mismos que le han contratado.

Bajo el hieratismo de Delon, realmente medido en gestos y palabras, se desarrolla éste film a ratos genial y a ratos desconcertante, de una profundidad manifiesta y aroma al cine negro de toda la vida. Y quizás por esto último, Jean-Pierre Melville no es el director francés más conocido.

Posteado por: Pablo | Febrero 2, 2010

Conservadores Oscar

La Academia (vamos, Hollywood) ha hecho pública su lista de candidatos a los Oscar, a entregar el 7 de marzo. Uno se pregunta, para empezar, si era necesario el madrugón que se han pegado en Los Ángeles: allí eran las 5.30 de la mañana (cierto que los anglosajones madrugan más que nosotros, perezosos latinos) cuando la translúcida Anne Hathaway ejercía de busto parlante para cantar los nombres de los agraciados; quizás se trataba de que a la pálida mujer no le diera la luz del sol…

Pero esto es lo de menos. En realidad, la lista en sí es lo de menos. Los Oscar, ídem. Pasan los años y un servidor no puede evitar que su desapego y descreimiento vayan en aumento. Lo de las 10 candidatas a mejor película… es una broma, una tomadura de pelo, una forma de contentar a todo el mundo y como opina Brandon Gray, de Box Oficce Mojo, una maniobra para que cintas taquilleras/palomiteras, como The Dark Knight obtengan su reconocimiento, que no todo van a ser outsider que no se comen un torrao en el box office. En esa información, por cierto, se establece una comparativa entre candidatas y recaudaciones.

En fin. Que ya sabemos quiénes optan a las distintas categorías. Pueden consultarse aquí. El enlace es a IMDb, aunque no se lo merecen, porque su cobertura en vivo ha sido lamentable. Todos los medios se les han adelantado. Cuando ya iba la mitad despachada, ellos seguían en blanco. Cuando el resto daba la lista completa, la base de datos más famosa aún estaba recopilando… Aún así, por aquello de ser tradicionales, les daremos bola una vez más.

Poco que comentar. La lista no puede ser más previsible, más conservadora. Curioso, con Obama en la Casa Blanca. Más allá de este comentario, que no viene a cuento, se confirma que Avatar y The Hurt Locker son las más potentes, con 9 opciones cada una; el morbo está servido, porque sus respectivos directores, James Cameron y Kathryn Bigelow, estuvieron casados en su día. A Avatar le perjudica su ausencia en los apartados de interpretación y guión, pero está llamada a arrasar en los galardones técnicos. No tengo tan claro qué ocurrirá con película y director: Avatar puede ser elegido como el mejor filme y premiar así su histórica taquilla; pero no pondría la mano en el fuego por Cameron.

En cuanto a los intérpretes, si Hollywood se mantiene en la senda conservadora, estos serían los ganadores: Jeff Bridges y Sandra Bullock como principales y Christoph Waltz y Mo’Nique como secundarios. Pe ha trincado su tercera candidatura por Nine, pero sus opciones reales son más bien escasas. Ahora bien, la chica que “grew up in a place called Alcobendas” ya puede darse con un canto en los dientes.

Up debería triunfar como mejor cinta de animación y parece que La cinta blanca hará lo propio en Mejor Cinta Extranjera, aunque esta es siempre una categoría abierta a las sorpresas. La independiente Precious, un peliculón, consigue nada menos que 6 boletos; el viernes hablaremos de esta cinta de obligada visión. Sorprende el buen comportamiento de Distrito 9 y, por lo opuesto, el pobre de Sherlock Holmes: dos opciones para cada una y Robert Downey Jr, premiado en los Globos, de vacío.

Lo dicho: poquitas sorpresas, mucho conservadurismo y demostraciones, como lo de ampliar a 10 las candidatas a mejor film, de que la Academia busca desesperadamente que recuperemos el interés por algo, la entrega de los Oscar, que no deja de ser una oda a la endogamia. Hollywood premiando a Hollywood y los demás, siguiéndoles el juego. El que quiera, claro.

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