Posteado por: Pablo | Junio 30, 2009

Lo más visto en 2009 (I)

Este es el típico post de cifras que, al final, nadie se lee. Pero no importa. Llegados al ecuador del año, es interesante echarle un vistazo al comportamiento de las películas estrenadas hasta la fecha. Obviamente la lista está sujeta a una serie de condicionantes: por citar dos ejemplos, Transformers 2 sólo cumple su séptimo día en cartel y Up aún no ha saltado el charco. Hechas las advertencias, veamos quiénes han triunfado en este 2009 más bien flojo y mediocre:

1- Ángeles y demonios: la segunda adaptación de una novela de Dan Brown sobre las aventuras de Robert Langdon no ha llegado a los parámetros de El Código Da Vinci, pero amasa ya cerca de 470 millones de dólares. En Estados Unidos ha tenido un comportamiento discreto, 130 millones, pero ha estado fuerte en el resto del globo, donde es la más vista en lo que llevamos de año.

2- Transformers 2: esto va de sagas, y la batalla entre robots que cambian de forma va camino de récord; estrenada en todo el mundo el pasado miércoles, acumula más de 380 millones de dólares, muy repartidos (200-180 entre USA y el resto).

3- Star Trek: 368 millones para otra saga que, en su caso, se renueva dándole al reset y regresando a los orígenes; mejor en USA: 246 millones.

4- Noche en el museo 2: increíble pero cierto el tirón de esta otra secuela; si bien la primera entrega de las peripecias museísticas del amigo Stiller había dado el callo (571 kilos, 50 en el ránking de todos los tiempos), la fórmula no ha parecido desgastarse cuando la continuación ha recaudado 365 millones, 202 fuera de los States; eso sí: baja perceptiblemente en ambos ránkings.

5- Monstruos vs. Alienígenas: tremendo rendimiento también el de esta cinta de animación que da una vuelta de tuerca al camino abierto con Monstruos S. A.; 362 millones lo atestiguan; mejor en EEUU, donde se mete en el Top 100 de todos los tiempos (#97).

6- Lobezno: Exactamente lo mismo recauda el spin-off de… sí, otra saga, X-Men, a mayor gloria de su integrante más carismático; la cinta no puede ser más floja, pero esos 362 kilos le sacan mucho brillo a las garras de Logan.

7- Fast and Furious: para sorpresón, los ¡348 millones! que ha generado este producto con muchos caballos, mucha rueda quemada y bastante poco carburante en el guion; lo verdaderamente brutal es que es la cuarta entrega de una saga que, en principio, poco debería dar de sí, como demostró aquella tercera entrega trasplantada sin pena ni gloria a Tokio; pero ha sido volver Vin Diesel y Paul Walker y ojito al dato: 2 Fast 2 Furious hizo 234 y The Fast and the Furious, la primera, 207; una progresión que asusta.

8- Terminator Salvation: el fiasco, aunque parezca sangrante cuando hablamos de 341 kilazos en taquilla; ocurre, sin embargo, que un presupuesto de 150-200 millones hace presagiar otro resultado; peor aún: la segunda entrega hizo 516 millones… y la tercera, un bodrio, 418; y ha sido en USA donde le han dado la espalda: #288 en el histórico; la de arena para Christian Bale después del taquillazo de Batman.

9- Up: aplauso histórico en Cannes, triunfazo de Pixar y 297 millones de dólares recaudados ya, con 250 en USA en un mes; promete arrasar cuando llegue a todo el planeta; en España habrá que esperar a agosto.

10- Resacón en Las Vegas: el sleeper de 2009, el nuevo Mi gran boda griega; la auténtica dimensión de sus ¡229! millones recaudados se aprecia ante los 35 de presupuesto: es decir, casi 200 de beneficio, de pasta para el bolsillo; 183 los ha hecho en Estados Unidos, pero aún no ha llegado a todos los países, incluido el nuestro (agosto); habrá que ver cómo se comporta lejos de casa, pues huele a producto muy, muy americano.

*Análisis:

-Lo primero que salta a la vista es que las ocho primeras pertenecen, de una manera u otra, a sagas, bien como continuaciones explícitas, bien como renovaciones de una franquicia, bien como personajes de un elenco más amplio que dan el salto en solitario; sólo Up y Resacón en las Vegas son productos originales.

-El camino que ha tomado Hollywood es preocupante: no hay ideas nuevas, se insiste en lo que ha triunfado previamente, aunque su calidad sea más que cuestionable; la crisis y la necesidad de ir sobre seguro pueden tener parte de culpa.

-Lo grave es que el público responde; véase Noche en el museo 2 o Fast and Furious; ¿falta de alternativas, escasa motivación a la hora de arriesgar con los 7 euros de la entrada?

-Tanto Transformers 2 como Up están llamados a poner patas arriba esta clasificación, especialmente la primera.

-Lo que viene en el segundo semestre promete más de lo mismo: la nueva de Harry Potter (y van 6), la tercera de Ice Age… sagas, sagas y más sagas.

Todas las cifras pueden consultarse pinchando en este enlace.

Posteado por: Carlos | Junio 28, 2009

Te quiero, tío

No hay que dejarse engañar. Detrás de este rancio título se encuentra la que probablemente sea una de las mejores comedias del año. Risas, risas y más risas de la mano de John Hamburg, guionista y director del film.

Te quiero, tío (I love you, man, 2009) es una comedia que trata la amistad desde el punto de vista masculino, lo cual ya es una novedad. Peter Klaven (Paul Rudd) es un brillante vendedor de casas que está a punto de casarse con el amor de su vida. sin embargo, durante la preparación de la boda se da cuenta que no tienen a ningún amigo que le pueda llevar al altar. Es entonces cuando se propone entrar en el estereotipado mundo de los colegas en busca de un compañero de juergas que pueda ser su padrino. Y en su búsqueda se encuentra con Sydney (Jason Segel), un solterón estancado en la inmadurez, cuya influencia le hará hacer peligrar su propia boda.

Con un argumento tan simple como mil veces visto con protagonistas femeninos, Hamburg realiza una brillante película llena de escenas divertidísimas en las que Paul Rudd está, literalmente, inmenso, y ofrece momentos memorables con el siempre divertido Segel. Rudd sabe reflejar, desde el lado del humor, el viaje iniciatico al mundo masculino de un  personaje más acostumbrado a relacionarse con féminas: partidas de poker, borracheras, deportes, música… Ningún gag es más efectivo que el que reproduce la propia experiencia del espectador. Y quizás ahí es donde se le puede poner un pero a la película: el público femenino quizás pueda no llegar a introducirse en el humor que destila Te quiero, tío.

Sin escenas escatológicas ni caras desencajafas, da gusto contemplar una comedia a la vieja usanza, que recurra a un guión inteligente y cabal, sin muchas pretensiones pero apoyado en una realización notable y una dirección de actores sobresaliente. Algo que parece fácil pero que en una comedia se antoja extrañamente complicado, sobre todo en estos tiempos que corren.

Por cierto, Lou Ferrigno, el Hulk televisivo, aparece en la película interpretándose a sí mismo en un papel importante en la historia. Otro motivo para acudir al cine y ver Te quiero, tío.

Posteado por: Pablo | Junio 26, 2009

Estrenos 26 de junio

Concisión telegráfica mediante, aquí va la nueva remesa peliculera:

-Transformers 2: estrenada el miércoles, ya es en Estados Unidos la cinta con mayor recaudación en dicho día de la semana y la segunda en cualquier día del calendario por detrás de Batman. El caballero oscuro; llega la secuela de las luchas robóticas con el gancho de la “mujer más sexy del mundo”, Megan Fox, a la que ya nos quieren vender como una Angelina Jolie con menos años, menos arrugas y menos tatuajes (suponemos); también anda por ahí el amigo Shia La Beouf, visto además en Indy 4, y al que le auguran un gran futuro (personalmente, no lo veo nada del otro mundo); palomitas y refresco XXL para pasar un rato entretenido: suena a manido, lo es… pero es que no queda otra ante un producto de esta factura.

-Tetro: vuelve Francis Ford Coppola y a uno le da bastante miedito lo que pueda salir de aquí; máxime cuando ha contado con actores españoles, actrices en este caso: Maribel Verdú y Carmen Maura; vale, las dos son de lo poco salvable del interpretazgo patrio… pero la mala espina sigue presente.

-Supercañeras: tiene pinta de ser una memez importante; sorprende que los british se marquen una patochada de este calibre; claro que siempre es posible que el título (complementado con la coletilla: “El internado puede ser una fiesta”) sea un engaño, producto de la traducción, y la película realmente valga la pena; desde fuera, al menos, apunta a lo contrario.

-LOL: comedia francesa; sale Sophie Marceau, que parece haberse echado encima 15 años en los últimos 5.

-Tres días con la familia: españolada.

Posteado por: Pablo | Junio 25, 2009

Los mundos de Coraline

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Apechuga con tus padres; no tienes otros. Aunque vivan absortos en su trabajo, te obliguen a comer verdura y, en general, sean unos fulanos bastante pelmazos que no te prestan demasiada atención. Este parece ser el mensaje de Los mundos de Coraline (Coraline, 2009), el último trabajo de Henry Selick. Traga a tus padres porque siempre puede ocurrirles una desgracia y, entonces, lamentarás haber renegado de ellos. La desgracia, aquí, es una bruja malvada. ¿Nos suena? Efectivamente: El viaje de Chihiro, cinta nipona que, narrativamente, está a años luz, pero guarda ciertas similitudes difíciles de obviar (al margen de la bruja, la niña sola ante el peligro y un mundo oculto aparentemente maravilloso pero con un corazón malignamente podrido).

Empequeñecida en lo gramatical frente a la película asiática, es en cambio en lo visual donde Los mundos de Coraline no tiene nada que envidiar. La mano de Selick se despliega con maestra exhuberancia desde el momento en que la protagonista accede al mundo paralelo (a través de una puerta, véase Alicia en el País de las Maravillas), descubre a su otra familia y, de paso, un maravillosamente loco entorno en el que nada guarda parecido con una realidad más bien tristona y gris. Escenas como la del jardín y la actuación de los ratones son sencillamente soberbias y justifican, por sí solas, el precio de la entrada. Hasta ese punto hemos asistido al relato de la apagada existencia de una niña mustia que debe soportar a unos progenitores aburridos y sortear a unos vecinos más bien desequilibrados. Al otro lado, en cambio, los primeros son un encanto y los segundos, unas risas… hasta que, he ahí el truco, se resquebraja la amable máscara para dejar entrever la horrenda y verdadera cara del mundo número 2: la bruja, sus malvados planes y la carrera contrarreloj para detenerla. Segmento de la narración que se resuelve de forma algo precipitada y pueril, aunque con la solvencia suficiente para que un espectador infantil no pierda comba y otro adulto acepte seguir el juego hasta el final.

Al frente del tinglado, ya se ha dicho, Henry Selick. Curioso caso el suyo. En 1993, apadrinado por Tim Burton, dirige esa perla de la animación con marionetas que es Pesadilla antes de Navidad, hoy elevada a la categoría de mito. Tres años después, adaptando a Roald Dahl, James y el melocotón gigante, más previsible, menos retorcida, pero también muy sugerente. A partir de ahí, el vacío: el fracaso en 2001 de Monkeybone (Brendan Fraser y el mono animado dándose una buena castaña) y 8 años de silencio hasta que se presenta la oportunidad de adaptar el best-seller de Neil Gaiman, que le venía como anillo al dedo a Selick.

Tal vez otro se preocupara por semejante nivel de encasillamiento pero no parece ser el caso. Un tipo amargado no se pondría ante el ordenador para escribir la adaptación y orquestaría después un espectáculo visual de semejante magnitud: jerbos circenses, mantis mecánicas de jardín y lámparas de araña / surtidores de zumo son sólo algunos de los sublimes hallazgos. Hay un gato que habla… pero no todo va a ser original.

Lo único que ofrece dudas es el mensaje subyacente. Además de entender que tus papis son tus papis y debes quererles, métete esto en la cabeza: “cuidado con lo que deseas”; si Alicia debía andarse con ojo con lo que soñaba, y tener los pies en la tierra, la moraleja es parecida para Coraline, pero no olvidemos que la primera fue escrita en 1865. Hoy, casi 150 años después, el recado chirría por conservador. Mucho mejor, aunque comparar sea odioso, el “elévate por encima de los mediocres” de Los Increíbles.

Posteado por: Pablo | Junio 24, 2009

El Caso Penn

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La noticia es de la semana pasada pero bien vale la pena rescatarla. Ha habido quien lo ha llamado “un descanso” y no parece del todo acertado. Lo de Sean Penn y su año sin trabajar es obligado y no tiene otro fin que salvar su vida personal.

Notorios son los altibajos en su matrimonio con Robin Wright Penn. Hasta el punto de haber estado al borde de la separación. Robin debe de haberle dado un toque bastante serio como para que Sean cuelgue el uniforme de actor durante una temporadita. Y no es ninguna broma lo que esto implica. Penn tenía un par de proyectos en marcha: uno con los Farrelly, en el que compartiría cartel con Carrey y Del Toro, nada menos. Y hablando de carteles, Cartel era el título de la otra cinta, una de esas que apetecían ver, sobre la poderosa industria de la droga en Méjico. Parece ser que para esta se le busca ya sustituto. En cambio, los Farrelly estarían dispuestos a esperarle… sólo que entonces podrían quedarse también sin Jim y Benicio. Un lío importante.

Tremendo el giro que da la carrera de Penn. No hace mucho se alzaba con su segundo Oscar para sorpresa de todos, con Rourke como favorito. Su papel en Harvey Milk conseguía el favor de la Academia, y no sin merecimiento: Penn demostraba haber alcanzado ese estatus por el que un actor es capaz de soportar el peso de una película sobre sus hombros y, al tiempo, crear un personaje; en este caso, zambulléndose en alguien que existió realmente. Una pena. Es unánime, y lo comparto, que actualmente era uno de los tres mejores actores en activo, sino el mejor, un tío capaz de brillar a un altísimo nivel en cualquier producto y con cualquier registro.

Ahora lidia con un papel bastante más complicado, el de marido y padre de familia. Robin no se lo pondrá tan fácil como James Franco en Harvey Milk.

Posteado por: Pablo | Junio 23, 2009

Ladrón de bicicletas

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Quién podía adivinar que aquel actor de comedias, aquel tipo gracioso al que daban la réplica las ragazze del momento, Gina Lollobrigida y Sofia Loren, acabaría colocándose detrás de la cámara y rodando algunas de las más conmovedoras cintas del neorrealismo italiano. Su nombre: Vittorio De Sica. Su cima: Ladrón de bicicletas (Ladri di biciclette).

1948. Roma. Antonio Ricci. Mujer (María) y dos hijos (Bruno y la pequeña). Sin empleo. Cuatro bocas, contando la suya, que alimentar. La oportunidad que surge, en forma de trabajo pegando carteles, como un rayo de luz en medio de su oscura (por mísera) existencia. El requisito: una bicicleta. El problema: Antonio la ha empeñado. Unas sábanas que también se cambian por dinero, el dinero que viaja a la ventanilla contigua y la bicicleta que vuelve a las manos de Antonio, un hombre feliz, que sueña con el sueldo llegado como un maná salvador, que apenas cabe en sus zapatos esperando a que María arregle la gorra (demasiado grande) y Bruno saque brillo a la bicicleta.

La bicicleta: el eje central, el hilo conductor, el leit motiv, el protagonista callado y ausente, el motivo de los quebraderos de cabeza de Antonio Ricci… A perro flaco todo son pulgas. Acaba de iniciar su nuevo desempeño Antonio y un pillo se escapa con su herramienta de trabajo; un compinche le guía por el camino erróneo. Desaparecida, se ha ido, la bicicleta ha volado. A partir de este punto, la angustiada carrera por recuperarla: el amigo que le echa una mano en el mercado, donde los mangantes, despiezadas las máquinas, las revenden sin pudor. Búsqueda infructuosa, siempre con Bruno al lado, finalmente los dos solos, padre e hijo, peleados y reconciliados, a menudo con el pequeño trotando detrás, tratando de igualar el paso. El desenlace, sin concesiones.

Estupendo fresco de la deprimida Italia de la época (finales de los 40), golpeada por la Segunda Guerra Mundial, Ladrón de bicicletas seduce calladamente con esa cámara que se limita a seguir a Antono y Bruno en sus patéticas peripecias, en su desesperado periplo por la Roma más sucia, pobre y hundida de las que ha plasmado el cine. De Sica pudo contar con Cary Grant y Henry Fonda para el papel protagonista; acabo optando por un desconocido, un actor no profesional, al igual que el resto del reparto. El resultado: la película rezuma veracidad por todos sus poros.

En una época en la que no existía Oscar a la mejor película extranjera, Ladrón de bicicletas recibe una estatuilla honorífica, al igual que dos años antes Sciuscià, precursora de esta. Ya con el nuevo sistema, el director y actor crecido en Nápoles se llevó dos Oscar y rozó otro (por Matrimonio a la italiana). Por encima de los premios, sin embargo, quedan el nombre y la leyenda. Críticos y directores la citan entre sus favoritas, entre aquellas que más los han marcado. La revista Sight and Sound la eligió en sexto lugar en 2002 en su relación de las mejores películas de todos los tiempos. Un triunfo merecido y quizás sorprendente cuando, apenas iniciada, sólo tenemos tiempo de observar, en blanco y negro, lo que parece un documental de la Italia post-Mussolini. Nada más lejos. La siguiente hora y media es una muestra de genio sin artificio, de verdad sin edulcorantes, de cine en estado puro.

Posteado por: Pablo | Junio 21, 2009

Estrenos 19 de junio

Vayan por delante las disculpas que merecen dos días de retraso en lo que debería ser religiosa y notarial consignación de los estrenos de cada fin de semana. Causas no ajenas pero sí perdonables han motivado que sea hoy cuando separemos el grano de la paja con la nueva remesa, una vez más, en la criba:

-Obsesionada: la mejor opción para el fin de semana; un ejecutivo feliz con su mujer ve cómo irrumpe en su vida una nueva compañera de trabajo que le tira los tejos… un poco a lo bestia; la mujer se enfada y ya tenemos el lío; sí, el argumento suena (Atracción fatal, Acoso) pero aquí hay varios ganchos: la feliz familia es negra y la acosadora, blanca; él es Idris Elba, referente para los amantes de The Wire; su mujer, Beyoncé, para la que sobran presentaciones; y la acosadora, Ali Larter, del cast de Héroes. Un thriller que en los States ha funcionado, y muy bien.

-¿Hacemos una porno?: aquí ya quedó claro lo que pensaba Carlos… y lo que pensaba un servidor; Kevin Smith se monta su típica cinta gamberra, esta vez sobre la base de una pareja de amigos con tan pocos recursos como pudor. Para pasar un rato sin pretensiones.

Zach and Miri Make a Porno

-Corazón de tinta: la (enésima) adaptación de un título de éxito en el mercado infantil tiene como reclamo varios nombres adultos: Brendan Fraser (bueno, no es un gran reclamo…), Paul Bettany y Helen Mirren. Familiar.

-Ejecutiva en apuros: poco que explicar sobre el nuevo intento de la Zellweger por salir del pozo en el que anda metida últimamente; una ejecutiva urbanita trasplantada a un entorno rural; ¿los enredos están garantizados?; no, lo que está garantizado es el sopor.

-Pack extranjero: varias cintas de diversa procedencia que, como suelo decir, tendrán su público, un eufemismo que equivale a que no se comerán una rosca: Tres monos es turca y Boyero ha escrito bien sobre ella en El País; Parque Vía, una mejicana sobre un tío metido en una peligrosa introspección; El cumpleaños de Laila, sobre lo chunga que es la vida en Palestina; y una francesa, El primer día del resto de tu vida, que se detiene en 5 momentos repartidos en varios años de una familia. Lo dicho: reventarán la taquilla…

-Cher ami: animación española.

Posteado por: Carlos | Junio 16, 2009

Al cine por dos euros

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Los productores (FAPAE), distribuidores (FEDICNE) y exhibidores (FECE) de este país se han unido al fin para organizar la Fiesta del Cine, un intento por volver a traer a los espectadores a las salas de cine. El invento no es nuevo, Francia lleva haciéndolo 25 años, pero al menos supone un intento diferente para atraer la atención de unos consumidores bastante cansados de ser siempre los malos de la película por la eterna excusa de la piratería.  La oferta es la siguiente, según aparece literalmente en la web del evento: “los espectadores que acudan a las salas el DOMINGO 21 de junio se les entregará, por la compra de una entrada a precio normal, un PASAPORTE, con el que podrán acudir a los cines adheridos a la promoción, desde la segunda entrada del domingo y hasta el martes 23 de junio, tantas veces como quieran, a cualquier película de la cartelera, por el precio único de 2€ por película”.

Posteado por: Pablo | Junio 16, 2009

Viejo pero forrado

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Lo dice Forbes y habrá que creerles: Harrison Ford ingresó en su cuenta (no sé si de las Islas Caimán o de Suiza) en 2008 nada más y nada menos que 65 kilazos; casi un millón de dólares por cada año de vida (sí, 66 tiene ya el bueno de H. F.). Por si esto fuera poco, tal cantidad de pasta le convierte en el mejor pagado del último año. Y todo, gracias a la cuarta entrega de Indiana Jones. Un servidor la encontró entretenida… pero muy por debajo de la trilogía original. El resto del mundo debió de pensar diferente; o tal vez fue sólo el morbo; el caso es que la cinta consiguió cerca de 800 millones, y en virtud de cláusulas en su contrato, el hombre que encarnó a Han Solo y Rick Deckard, además de Indy, se marcó ese pelotazo que le devuelve la sonrisa tras una década, la verdad, para olvidar (Hollwood Departamento de Homicidios y demás bazofia).

¿Quiénes vienen detrás del joven Ford? Pues otros beginners: Adam Sandler (55 millones), Will Smit (45), Eddie Murphy y Nicolas Cage (40 los dos). Vamos, chavales que empiezan: todos hombres hechos y derechos con bastantes añitos en la industria a sus espaldas. Lo más duro: que se hayan forrado a base de películas como Zohan (Sandler), Hancock (Smith), Atrapado en un pirado (Murphy) y Bangkok Dangerously (Cage).

El resto de los más pagados también peina o se tiñe alguna que otra cana: Tom Hanks, Tom Cruise, Jim Carrey, Brad Pitt y Johnny Depp, todos ellos en una horquilla, de mayor a menor salario, entre los 35 y los 27 millones de dólares. El golpe más duro es para Depp: no sólo porque pasa del puesto 1 en 2007 al 10 en 2008, sino porque ese año, gracias a Piratas del Caribe 3 se metió al bolsillo ¡72 kilos! A su lado, 27 deben de parecer calderilla…

(Nota: Forbes dice haber elaborado este ranking a base de sonsacar a agentes, managers y productores; todas las cifras deben ser puestas en cuarentena y entender que son aproximadas; lo terrible es que, a buen seguro, habrán cobrado más todavía).

Posteado por: Pablo | Junio 14, 2009

El chico

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Difícilmente se pueden concentrar en 50 minutos más ternura y amor desinteresado que en El chico (The Kid, 1921), una de esas películas que consiguen reconciliarte con el ser humano. La historia de un vagabundo que recoge a un bebé al que, tras una serie de patéticos esfuerzos por colocar en cualquier parte, acabará criando como a su propio hijo.

Como en toda cinta de Charlot que se precie, el protagonista vive sumido en la más absoluta indigencia; imposible olvidar la tetera-biberón o la colcha con un enorme agujero que se recicla en poncho para desayunar. Chaplin, como haría a lo largo de su carrera, consigue desde la primera escena despertar con su personaje un sentimiento a mitad de camino entre la lástima y la admiración: lástima por su mísera condición; admiración por su habilidad para salir del paso. Aquí, con el añadido de ese pequeño pícaro (en la tradición de los mejores del género, iniciado en El lazarillo de Tormes) que revienta las ventanas para que el maestro/padre se presente al momento como salvador con su cristalería ambulante.

A golpe de persecución policial (el agente de la ley, como era tradición entonces, retratado como un patán con pocas luces) y alguna que otra escaramuza (de nuevo, el grandullón estúpido vencido a través del ingenio) avanza la cinta en lo que parece una plácida concatenación de graciosas y chuscas escenas de pillería en el suburbio más desangelado. Hasta que el chico cae enfermo, el doctor descubre que es huérfano, da parte y la maquinaria burocrática se pone en marcha para sacar al crío del andrajoso hogar y encerrarlo en un hogar de caridad.

Y es en este punto cuando la película despega y Chaplin demuestra que, mago del humor, es capaz de exprimir hasta la última gota de una trama que, en otras manos, podría volverse sensiblera, para componer un paréntesis angustioso, llevado al límite por un Jackie Coogan (el pequeño) sencillamente sensacional; quizás por irrumpir en medio de un relato cómico resulta aún más traumática la desesperada lucha de Charlot por recuperar al niño, en inferioridad numérica y de estatura, corriendo por tejados y saltando a coches en marcha.

La parte final, abocada al happy ending, baja el pistón en las emociones e incluso se permite la licencia de un impass onírico que sólo la época (de nuevo, ¡1921!) obliga a perdonar. El poso, terminado el breve metraje, permanece sin embargo inalterable, sin que decaiga un ápice la sensación de haber presenciado 50 minutos imborrables.

Chaplin tendría una legendaria carrera por delante (estaban por llegar Tiempos modernos, Luces de la ciudad y, por supuesto, El gran dictador, entre otras). Jackie Coogan apenas pasó de niño prodigio, y sólo actuó 10 años más, pero simplemente con su actuación en esta cinta merece el agradecimiento eterno por la manera en que, con sólo 6 añitos, se come la pantalla y casi, casi al mismísimo Charlot.

Lo que brindan entre ambos es, a la vez, una película imborrable y un recordatorio, en los tiempos que corren, de que el cine es, de todos los medios artísticos, el más capacitado para captar con más intensidad nuestras emociones… incluso en blanco y negro y sin diálogos.

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